
Hay momentos que no se olvidan, que dejan huella en forma de sorpresas que recuerdan lo bonito que es acercarse a un talento que descubriste hace un tiempo. Esa niña soñadora que ahora te enseña la belleza alcanzable de la música. Convertida ahora en una cantante que mantiene un vínculo muy fuerte con las emociones, Alba Reche siempre fue distinta, atrevida, especial y muy auténtica. Ese rayo de luz en mitad de la tormenta. Durante la primera jornada del Coca Cola Music Experience que reunió a unas 20.000 personas, el cielo de Madrid se abrió a la libertad y el talento, a la fuerza y la garra de una mujer con mucha personalidad. El recinto se llenó de pañuelos amarillos de un ejército rechista que no pudo despegar la mirada del escenario cuando la de Elche apareció. Y no importó que los músicos se equivocaran de canción o que hubiera algunos fallos de sonido que no se esperaban porque ella salió adelante como si nada hubiera pasado. La joven demostró saber estar, seguridad y profesionalidad, algo que sorprende y mucho para ser la primera vez que canta delante de tanta gente.
El primer tema que interpretó fue Disfruto de la mexicana Carla Morrison para después regalarnos una bonita versión de Expectations de Lauren Jauregui. Al finalizar quiso invitar a una mujer chilena a la que admira y con la que comparte una misma forma de hacer y sentir la música. Ella es la cantante chilena Cami Gallardo que apareció por el escenario para interpretar junto a Alba su tema Aquí estoy. Cuando tienes la suerte de ver desde abajo del escenario sus caras, es bonito comprobar la energía tan especial que se genera cuando Cami y Alba se miran y comparten todo lo que tienen.

“Nadie mira como yo lo hago” cuando de su voz salen las primeras notas. Nunca igual que la primera vez. Alba Reche me enamora cuando sentada al piano canta a esa niña de los ojos tristes, cuando te desarma y te atrapa, cuando su voz se convierte en latido y abrazo inolvidable, cuando arriesga en su debut en la música con un tema atrevido y muy pegadizo que hace de Medusa una gran apuesta musical que es solo el principio de lo que está por venir. Era la gran sorpresa que Alba había prometido días atrás. Fue la primera vez que escuchamos la canción elegida para su debut en la música, ese tema más movido que su segunda opción que tal como anunció verá la luz la segunda semana de octubre. El mes de Alba Reche en el que como ya adelantó durante su actuación, lanzará este primer single y a finales del cual ya podremos disfrutar del álbum completo.
A la salida del concierto, en la calle, reconozco una cara conocida. Es Marina, la hermana de Alba que está hablando con un grupo de fans. Avanzo un poco más y veo entre la gente a Alba, camuflada en su sudadera blanca como una joven más. Hasta entonces no le había reconocido. A pesar del cansancio y las emociones vividas, se quiso parar y hablar con esos rechistas que tanto le admiran.
Nunca imaginamos tener la suerte de conocer y disfrutar de una voz como la de Alba que es capaz de removerte las entrañas de una forma tan letal. Es el triunfo de lo diferente, de un arte que no pretende ser nada que no es, asistimos al mejor regalo que nos podía dar la música con la confianza plena en su mágica esencia, su fuerza y un poder emocional inigualable. Conoceremos a través de sus propias letras una historia, su historia, la de esa luchadora de corazón valiente que nunca abandonó su sueño y que ahora escribe el primero de los mitos musicales que se abre paso a lo más real que hayas sentido nunca. Alba, no te detengas. Sigue escuchando y luchando por el sonido de tu corazón, el que abraza la libertad y no te abandona. Hay un nombre que cada vez suena con más fuerza en el futuro de la música. Alba Reche ha venido para quedarse. Y lo hace a cuchillo pero con amor. Un golpe seco a las emociones. Letal. Indoloro. Sanador y revelador. Lo estábamos esperando.





































