
Se hace la luz y aparece ella para iluminar el espacio. Tiene arte en sus venas y una fuerza desgarradora que deja ver su talento para la música. Cami Gallardo solo tiene 22 años y ya ha dejado sin palabras a Latinoamérica y España. Allí, en su tierra Chile dirían que la ha roto. La gente salía del concierto con una sonrisa que no desaparece. Ha sido una noche inolvidable en la que hemos descubierto a la Cami más emocional, la que te rompe por dentro y la más poderosa y guerrera, esa mujer que grita todo lo que tiene y siente en su interior, eso que tantas veces calló y que ahora sale en forma de terremoto que arrasa con todo a su paso. El primer concierto de Madrid se ha convertido en una cita espiritual en la que el público madrileño no quería irse de su lado.
Le conocimos en La Voz de Chile después de convertirse en la segunda finalista del talent en el que fue apadrinada por Luis Fonsi, su coach que compuso y produjo su primer single Más de la mitad que también pudimos escuchar en este concierto. Ha despegado de la mejor de las maneras. Tiene la apariencia de una leona y la dulzura de una joven que se emociona cuando su público le entrega su amor, cuando cantan sus propias canciones y viven su música tanto como ella lo hace cuando se pone frente al micrófono. El talento de Cami florece por la sala Galileo Galilei. Es una rosa que nunca marchita. Una joven promesa de la música, apasionada del folclore de su país que ha llegado pisando fuerte. La intérprete ha paseado su tour Rosa por la capital y ha demostrado que es una de las artistas emergentes con mayor proyección dentro y fuera de nuestras fronteras.

Componer y decir la verdad es la única forma que tiene de entender la música. Valiente, comprometida, sensible. Cami es un huracán de esas sensaciones que se crean desde el corazón para tocar el alma de todos los que le escuchan. Siempre intenta apostar por un tipo de música que genere sentimientos en su público y que a ella misma también le revuelva por dentro.
El concierto arranca con Un poco más de frío. La joven aparece por el escenario y la locura se desata entre sus fans de Chile, Ecuador y España que quisieron acompañarle en este encuentro tan especial. “Gracias por recibirme así. Estoy súper emocionada, al borde de la lágrima. Mi sueño se está haciendo realidad”. Se dirigía a su público por primera vez en la noche y no sería la única, pues como ella iba a explicar después es una cantante de mucho hablar y explicar sus canciones durante sus conciertos. “Uno se conoce aquí”, dice la joven. Es el único momento que encuentra para hablar con esas personas que le apoyan desde el otro lado del charco.
Su voz es hipnótica, única y poderosamente emocional. La joven empezó a interesarse por la música cuando solo tenía seis años, cuando aprendió a tocar instrumentos musicales como la flauta traversa. Un vídeo grabado por su padre en el que Cami cantaba Gracias a la vida cuando tenía catorce años le dio a conocer al público chileno. “Amo mi país, amo mi cultura, amo el folclore latinoamericano y español”, admitía Cami al terminar de cantar la siguiente canción. Escuchamos su poderío en Toditas por ti y nos venimos arriba con la energía de la chilena en Run Run se fue pal norte. Cami mata sus penas con la música. Lleva dos meses alejada de su familia, de su tierra y su gente pero todo merece la pena al “ver que iba a tocar aquí y que ustedes iban a callar todas mis penas”, decía una emocionada Camila que daba paso así a su tema Pa callar tus penas y pedía a los presentes que le ayudaran a callar esas penas que no te dejan avanzar, esas que te provocan un nudo en la garganta. Su gente no dejaba de cantar con ella al unísono.

“Que viva la buena música, que vivan los buenos mensajes”, gritaba para dar paso a Más de la mitad, esa canción que tanto significa para ella. Más tarde llegaba Yo vengo a ofrecer del cantautor chileno Fito Paéz. Una canción que tiene mucho que ver con la forma que Cami tiene de entender la música. El corazón habla en sus canciones y te transportan a un lugar donde pensabas que nunca irías. Estamos ante una apasionada de la música que te conmueve, que te hace vibrar y nunca te deja indiferente. Cami se define como una loca de la energía y asegura que “no canto solo por cantar y porque tengo buena voz, hoy en día yo vengo a ofrecer mi corazón”. Después de estas palabras, la sala rompía a aplaudir.
Para Cami escribir funciona como una terapia de composición que le permite llegar a letras honestas con las que el público puede sentirse identificado. Lo ha contado en esas conversaciones previas a las canciones de su concierto que nos permiten conocer la forma de trabajar de una artista que ama lo que hace, que cuida y mima su trabajo hasta el último detalle. “Me lleva a componer canciones que son reales”. Este realismo se hace más visible en su segundo disco que tal como ha anunciado durante el concierto verá la luz en octubre.
A Cami le habían dicho que el público europeo era más “tranquilito” y se ha mostrado muy sorprendida al ver que no era así, pues se han entregado como los que más. Incluso varias personas subieron al escenario para abrazarla. Unas chicas se acercaron para regalarle una rosa y un anillo con un significado muy especial. “Seré tu luz”. Cami Gallardo quiere ser luz y guía en la vida de sus fans. Se lo grita con Antorcha y lo consigue con una luminosidad que aparece nada más conocerla y se multiplica cuando le escuchamos cantar. La joven te deja sin palabras cuando te regala su talento en directo.

Cami siempre ha tenido una madurez muy adelantada a su edad. Desde niña se cuestionaba muchas cosas. Solo tenia 13 años y la vida le preocupaba, una Cami que creció con muchas preguntas e inseguridades. “Hay una canción que escribí a la Cami de pequeñita. Crecí siendo una niña vulnerable. Esta niña me acompañaba todo el tiempo, me quería enamorar y esa niña me lloraba. Esa niña no me dejaba avanzar, entonces necesitaba escribir una canción que me hiciera más fuerte para dejar ir a esta niña”. Esa canción se llama Fuerte. En ella descubrimos a una artista empoderada, con las cosas muy claras y dejando a un lado los miedos que no le permitían ser ella misma. Además, antes de cantar quiso dar un mensaje de ánimo a esa gente que está pasando un mal momento. “No están solos, yo también estoy acá. Aman, lloren, griten, sientan de verdad como si el corazón les fuera a explotar”, terminaba diciendo. Ahora llegaba la canción Querida Rosa, la que da nombre al disco y una muy especial para la chilena. El público coreó Rosa al unísono. Un tema que desprende sensibilidad y delicadeza en la voz de Cami. De la dulzura de las baladas a la fuerza de temas como La entrevista y No es real (una canción para cantar y bailar hasta que ya no puedas más).
Los que la conocen de hace algunos años dicen que en ningún concierto, ni siquiera en Chile se había generado esa energía y magia tan especial, tampoco había pasado lo que esa noche vivimos con ella. Hemos descubierto una historia real en su tema Abrázame en el que invita a que se quieran. “Soy una persona muy intensa y necesito que me abrazen”. Una chica del público gritaba “Yo te abrazo”. Una risa tímida de Cami. Terminó diciendo que todos abrazaran al que tenían al lado.
La cantante daba finalizado el concierto con Abrázame y la gente estuvo durante algunos minutos gritando: “Otra, otra otra”. El público pedía que saliera a cantar. Unos confiaban en que así fuera, mientras que otros ya lo daban por perdido. Pero salió de nuevo y regaló un final inolvidable. Un apoteosis musical sin precedentes. Todo el mundo acabó cantando con ella encima de las sillas que ya sobraban en un concierto inolvidable que se cerraba con Un millón como tú y un Gracias a la vida tan emotivo como auténtico. La rosa acaba de florecer y está en su mejor momento.




















































