Día mundial del teatro

5 intérpretes que nos hicieron enamorarnos del teatro

Día mundial del teatro

Decía Arthur Miller que “el teatro no puede desaparecer porque es el único arte donde la humanidad se enfrenta a sí misma”. Y lo cierto es que sí. El teatro es el medio más poderoso para hacerte soñar, esa transformación de la poesía que sale del libro hacia las tablas para hacerse más grande y más humana. La catarsis más real. Desde La Voz Cultural, queremos celebrar el Día Mundial del Teatro y lo hacemos desde la distancia pero con la confianza de volver a ser testigos de esa sensación tan reconfortante, la de que suba el telón y el disfrute se dispare. Tenemos que sentirnos orgullosos de poder transitar por ese universo fascinante y ni hoy ni nunca debemos olvidarnos de todos los que forman parte de él y dejan un trozo de alma a nuestra cultura. Cuando todo vuelva a la normalidad, deberemos dar las gracias cada día. Nosotros lo hacemos en forma de agradecimiento y recomendación sobre 5 intérpretes de teatro que nos hicieron enamorarnos de este medio de unión tan especial.

Blanca Portillo

blanca portillo

Actriz siempre comprometida, verdadera y conmovedora, Blanca Portillo tiene una labor muy destacada en cine y televisión pero su faceta teatral no se queda atrás. Lleva el realismo a escena en cada nuevo proyecto e incluso le hemos visto debutar como directora escénica y hacerlo con mucho acierto. En 2012 consiguió un Premio Max por su obra La avería basada en el cuento de Friedrich Dürrenmatt.

Todo lo que hace respira frescura, sencillez y pasión. Parece fácil, lo que quiere decir que su trabajo y perseverancia siempre tiene buen resultado. Es el logro de una intérprete que sabe conectar con el público. Con ella, navegamos por la vida de diversos personajes que le ayudan y nos ayudan a ver la vida desde otra visión. Formada en la RESAD, empezó a hacerse un hueco en el mundo del teatro por un talento que no pasa desapercibido. Sus primeros proyectos fueron Bodas de sangre (1984), El mal de la juventud (1985) y Las troyanas (1993), entre otros.

Pasaban los años y seguía creciendo en el proceso. En 1994 destaca Oleanna, la obra de David Mammet donde Blanca dio vida a Carol, una víctima acosada por abuso de poder, en la que pudimos ver giros sorprendentes. La actriz siempre ha compaginado su trabajo en el teatro con sus proyectos en televisión como fue el caso del rodaje de 7 vidas, en la que al mismo tiempo representó las obras El sueño de una noche de verano (2002) y Desorientados (2003) que incluso dirigió ella misma.

Aitana Sánzhez Gijón

aitana sanchez gijon

Con una extensa trayectoria en cine y televisión, Aitana Sánchez Gijón siempre ha manifestado un amor indestructible ante las artes escénicas. El teatro se ha convertido en su tabla de salvación y el medio más enriquecedor para su carrera. De hecho, sus últimos trabajos han estado enfocados sobre las tablas y las adaptaciones de obras clásicas.

Lo que vemos de Aitana parece un baile perfectamente armado en el que se rompe y desgarra hasta el último aliento. Aparecen las lágrimas y el corazón del público se encoge. Su primera obra fue La gran pirueta (1986). Además, desde 1990 tiene su propia compañía de teatro Strion. Aitana es capaz de reproducir su vena kamikaze fuera de su zona de confort en Juana donde descubrimos un nuevo idioma en su forma de trabajar.

Sus personajes teatrales se caracterizan por ser mujeres que se salen de los moldes. Lo vemos en Medea, esa Hécuba de Las troyanas o esa Nora de Casa de muñecas. Su mirada hipnotiza y su imponente entrega siempre se agradece. Cuando algo se siente tan dentro, parece volar solo y es lo que ocurre cuando nos encontramos ante una actriz de vocación teatral indiscutible.

Lola Herrera

lola herrera

La veterana actriz Lola Herrera alecciona desde las tablas. Lo lleva haciendo desde que el teatro forma una parte imprescindible de su trayectoria y le permite continuar disfrutando como si fuera el primer día. A sus 84 años sigue imparable. La actriz es capaz de memorizar cientos de páginas con una asombrosa credibilidad, sin un acto dubitativo, con un compromiso auténtico. Lo descubrimos en su última obra Cinco horas con Mario, en la que todo el peso del monólogo recae en su trabajo y en un silencio al que debe saber darle forma y poso.

Lola Herrera es una de las grandes damas del teatro español por todo lo que nos enseña en cada función, que nos traslada a una sensación catártica y un trabajo revelador y desgarrador. Pero la vocación de Lola Herrera se inicia en la compañía de Tina Gascó a finales de los 50. Sus interpretaciones más recordadas son Colette, Fortunata y Jacinta, El campanero y En el estanque dorado.

Emilio Gutiérrez Caba

emilio gutierrez caba

 Actor de raza reconocido en cine, teatro y televisión con alma de historiador que casi nació sobre las tablas. Desde entonces, no ha querido bajarse. Sus dotes interpretativas han revelado que estamos ante uno de los mejores actores de teatro de nuestro país. Reconocido por crítica y público a lo largo de toda su trayectoria. En el verano de 1962 se unió a la compañía teatral Lilí Murati. Uno de sus primeros personajes fue el de Peter Pan que representó en el María Guerrero. En 1968 crea su propia compañía junto con María José Goyanes como forma de reconocer su pasión hacia un medio que le ha dado todo, con el que ha crecido y se ha desarrollado como actor. En 1970 estrenaba Olvida los tambores con su hermana Julia. Desde entonces no ha dejado de interpretar obras de autores clásicos con gran solvencia y brillantez.

Concha Velasco

concha velasco

 La actriz vallisoletana es otra de las damas de la interpretación a la que debemos agradecer su trabajo y compromiso hacia el teatro. Estamos ante un mito que siempre nos regala grandes interpretaciones que ya son legado. Además, de ser alabada por el público, Concha sigue teniendo la confianza de los dramaturgos que a lo largo de su carrera le han permitido dar vida a infinidad de personajes. Ella siempre los dota de matices fascinantes y una verdad aplastante. Además de su crecimiento en el cine, Concha Velasco ha encontrado gran prestigio profesional en el teatro. Su primer proyecto sobre las tablas es en el espectáculo de revista Ven y ven al eslava (1959). Le siguieron múltiples obras de gran éxito y popularidad entre las que se encuentran Mamá, quiero ser artista (1986), Hello Dolly (2001), Hécuba (2013) y una de las más recientes, El funeral (2018) escrita por su propio hijo.

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