
Por Marina Velasco y Club de fans Agonettes
Agoney explosiona en directo con una fuerza y una entrega que solo mantienen los artistas que aman lo que hacen. La música del canario es el mejor salvavidas de sus fans. Lo volvieron a comprobar en la última cita del cantante con los escenarios. Solo tiene 23 años pero es el ejemplo de que el trabajo y la constancia ayudan a que los sueños se cumplan. Agoney quiere tenerlo todo a punto para sus conciertos, desde una setlist que le identifique, las coreografías y los visuales que convierten su show en una cita inolvidable. Las emociones se multiplican cuando el intérprete de Quizás se pone frente al micrófono.
El viernes 28 de junio, Agoney revolucionó Vicálvaro. Llenó su recinto ferial para ofrecer un extraordinario concierto en solitario. Durante hora y media y acompañado de seis bailarines, desplegó todo su potencial vocal e interpretativo pasando por muy diferentes registros. El repertorio escogido incluyó temas con gran exigencia coreográfica y otros más intimistas, para deleite de un público que, entregado al carisma del cantante canario, coreó todas las canciones que el artista interpretó con esa voz prodigiosa que posee y esa presencia escénica que le hacen único. La colaboración con Nacho Aldeguer en una versión fantástica de Freedom fue uno de los momentos estrella de la noche.

Agoney en su concierto dejó claro una vez más que es un artista con una gran versatilidad y con un firme compromiso con el colectivo LGTBI, cosa que demostró nuevamente en uno de los momentos más emotivos de la noche, cuando envuelto en una bandera arcoiris interpretó Manos Vacías, la canción que, según volvió a recordar, se convirtió en un himno reivindicativo junto a su compañero Raoul con el lema: Por el amor, la libertad y la visibilidad. Quiso usar su altavoz para reivindicar y celebrar en un día tan señalado los derechos de una comunidad que no entiende de géneros ni etiquetas. Luchador y valiente, rompiendo barreras. Así le conocimos y así le queremos. Fiel a sí mismo, con las cosas claras, siempre avanzando y queriendo superarse en cada concierto. Agoney crece y sueña música mientras que sus seguidores son testigos de ese caminar, en el que no quieren dejarle solo. Su calidez vocal es impresionante, hipnótica y poderosa como ese ave fénix que despliega sus alas a lo grande. Lo hace con Bohemian Rhapsody, Love on the brain y Somebody to love de su admirado Freddie Mercury.
Agoney acertó en la elección de las canciones que dejaron ver su gran registro vocal. De los temas más representativos de su paso por Operación Triunfo como Purple Rain, Manos Vacías y Eloise a su primer single Quizás, pasando por unas versiones con mucho significado. Escuchamos Libertad, Love runs out y Ain’t nobody, entre otras. Tampoco faltaron temas para saltar como Mi gente y Con calma. El viernes Madrid gritaba vida y una energía que alcanzaba hasta el último espacio del recinto. Sus canciones, versiones o temas propios, el cuerpo de baile que le acompañaba, su fuerza escénica, sus fuegos artificiales, su todo. La música daba paso al orgullo, la alegría y el talento del artista de voz prodigiosa que emociona y hace temblar.

Agradecimiento especial al club de fans senior Agonettes y Raquel Pacheco
