
Siempre intuimos que en su forma de hacer las cosas, había algo especial. Algo que no entiende de artificios, de prisas ni apariencias. Algo que desprendía verdad. Agoney se ha tomado su tiempo para presentar su primer disco en solitario y lo hace cuando por fin ha encontrado algo que si no tienes, no te permite avanzar. Libertad. Es el título del preludio, primer avance de lo que será el álbum en el que ha estado trabajando durante todo este tiempo y que lleva el mismo nombre.
No es fácil desnudar los sentimientos en público y hacerlos volar. Agoney lo ha hecho de la forma más sencilla, humana y personal. Como él hace todo, con alma y mucho trabajo interior. El canario escucha esos sentimientos que plasmó en esa libreta en blanco que le hicieron llorar al recordar una historia pasada que en su momento dolió pero que ahora necesita elevar a otro nivel. Necesita dejarlas ir hacia el corazón del público, que ahora tiene la ocasión de hacer suyas unas letras que calan hondo. Es lo que percibimos en Libertad, el breve preludio que ofrece Agoney.
De las pequeñas cosas, siempre salen obras grandes. Es lo que revela esta primera canción que habla de un proceso personal y artístico en el que ha habido de todo: lágrimas, sonrisas, batallas ganadas y derrotas. Agoney controla absolutamente todo al ser el propio director del videoclip y productor de la canción que ha contado con el arreglo de cuerdas de Pedro Osuna y la perfecta ejecución de la Macedonian Symphonic Orchestra.

Agoney enfrenta un estilo musical cercano al pop épico pero con un nuevo sonido con el que se atreve a marcar la diferencia para dar el pistoletazo de salida a su primer trabajo. Sigue la estela de Quizás y Black, con un sello muy personal que nos habla de él y de su búsqueda de la libertad. Agoney recorre los primeros pasos de un sueño que saborea con sentido y coherencia y que mima como se debe hacer con cualquier trabajo que sale de tus entrañas. Agoney hace funcionar su arte entre falsetes, notas que parecen imposibles y un potencia vocal portentosa. Vuelve a sorprender con una metamorfosis sonora que navega entre ecos contemporáneos y toques de electrónica y pop que hacen brillar su talento a su máximo esplendor. Agoney tiene un control absoluto sobre su voz y eso hace posible que disfrutemos de todos sus matices vocales.
Libertad es profunda, sensible y brillante. Fuera de lo comercial, es una propuesta artística muy valiente y transgresora que revela que el primer trabajo del canario será interesante y prometedor, lejano al mainstream y cercano al intimismo atípico y poderoso al ser espiritual y humano. Una melodía que sugiere esperanza. El videoclip en blanco y negro comienza con un Agoney que intenta batallar entre dos planos que se funden, el que se permite sufrir y el que ha dejado atrás sus monstruos internos para avanzar. “Hoy despierto desde hace tiempo, sufro en soledad”, empieza diciendo la letra con una verdad aplastante que tiene sentido en un proceso de reconocerse libre, sin olvidarse de ese desgarro suyo tan característico. Es un videoclip de luces y sombras que explica la transición del propio Agoney a un camino de verdad, salvación y amor propio.
Menos de medio minuto es suficiente para demostrar que Agoney está haciendo muy bien las cosas y que lo que vendrá después, será igual de poderoso. Libertad termina con una nota que no parece indicar el fin, por lo que cuando termina nos sorprendemos y quedamos con ganas de más. Cuando la oscuridad manda y hay un resquicio de luz, las piezas del puzzle encajan y la libertad parece estar más cerca. Agoney se sincera con su realidad, se muestra generoso y fiel a su esencia para ofrecer un preludio que dice mucho de su yo artista. Empieza una carrera prometedora para el cantante que encerrado en una jaula de cristal, rompió el cerrojo y empezó a ser libre. El canario tiene la llave de la verdad y la más auténtica sensibilidad. No hay mejor forma de enfrentar la creación artística y musical. Siempre con libertad.

Me encanta cuando alguien se toma el trabajo de analizar una pieza