De villana a ‘influencer’: Cruella se reinventa y rompe el algoritmo en ‘101 dálmatas, The Show’

El Gran Teatro CaixaBank Príncipe Pío de Madrid acoge una versión inesperada y audaz de la famosa película de Disney, con Cruella como una afamada ‘influencer’ que apuesta todo al blanco y al negro. Durante el show, la villana rivaliza con Anita, la otra pieza clave de la representación en el codiciado mundo de los likes y los reels

Un momento de la representación de '101 dálmatas, The Show'. (Extraída de Facebook)
Un momento de la representación de ‘101 dálmatas, The Show’. (Extraída de Facebook)

Madrid. Un frío 26 de diciembre recibe a un público que, en plenas fechas festivas, elige el teatro para compartir una jornada de ocio en familia, en compañía de su pareja o con esa hermana que propone una visita al musical que quiere marcar la diferencia en la cartelera madrileña. A las afueras de La Estación—así es como se bautizó a este teatro que abrió sus puertas en 2020 después de una larga rehabilitación—, un mosaico de luces titilantes engalana su exterior: es La Caprichería Xmas Market, un mercadillo navideño centrado en la repostería que incluye negocios como Chocolatería 1883, Viena Capellanes o Mama Pottery.

Un cuento moderno a golpe de likes

101 dálmatas, The Show es un musical que reinterpreta la historia original de la novelista inglesa Dodie Smith, inspirada en sus propios dálmatas, que narra el secuestro de 15 cachorros a manos de Cruella de Vil y sus secuaces con el fin de hacerse abrigos de pieles. Su éxito llegó de forma más evidente en 1961 con el estreno en cines de la película animada de Walt Disney Animation Studios. La versión sobre los orígenes de la icónica villana en forma de live action, estrenada en 2021 y protagonizada por Emma Stone, también generó un gran éxito en taquilla, recaudando en España más de 4 millones de euros y convirtiéndose en la 16ª película más taquillera del año en el país.


El musical que se representa en Madrid hasta el 24 de abril de 2026 muestra un montaje que resulta incoherente en algunos momentos y produce asombro y desencanto a partes iguales. Su gran acierto recae en su capacidad de fusionar algunas pinceladas del relato original con el maquiavélico y narcisismo de la Cruella construida por Stone. Además, lo hace a golpe de canciones actuales, la mayoría en inglés, como Señorita, de Shawn Mendes y Camila Cabello, o Let me entertain you, de Robbie Williams. El talento del elenco es notable: sus interpretaciones llenas de intensidad y carisma logran emocionar y mantener al espectador completamente inmerso en la historia. Destacan especialmente Anabel García en el papel de Anita, que deslumbra con su dominio vocal, María Adamuz como la atrevida Cruella, y Daniel Busquier y Ezequiel Rojo como Gaspar y Horacio. Los números de los bailarines son un auténtico festín visual: coreografías impecables, energía contagiosa y una coordinación que roza la perfección. Entre ellos, Mary Villafaina, con experiencia en películas como Todos los lados de la cama y en Operación Triunfo 2017, se distingue por su técnica depurada y su presencia escénica, que aportan un plus de sofisticación a cada interpretación.

De la rivalidad a la sororidad: la historia

101 dálmatas, The Show expone a la dupla de Cruella y Anita en la era de las redes sociales, una época contaminada de poses, vidas perfectas y una lucha por ver quién arrebata el trono de los seguidores. El musical habla del precio de la fama, de las rivalidades y cómo la búsqueda de aprobación pueden corroer amistades y distorsionar la identidad. Al final, aprenden que el verdadero poder no está en los seguidores, sino en la sororidad que las une y las hace invencibles juntas.

No obstante, lo que convierte a este montaje en algo singular es la presencia de las marionetas caninas, creaciones de la artista germanoecuatoriana Valiana Areco, que dan vida a los célebres dálmatas protagonistas. No es casualidad que el espectáculo remita al fenómeno iniciado hace más de una década por El Rey León en el Teatro Lope de Vega: aquí, los animales también cobran vida. Cada figura, diseñada a escala real y con precisión anatómica, transmite un notable realismo en movimiento. Pongo y Perdita respetan fielmente las proporciones de los dálmatas de pura raza, y a lo largo de la función se incorporan hasta una docena de cachorros, que reproducen con exactitud los patrones de las patas y gestos típicos de los perros, desde sentarse hasta mover la cola. Al final de la función, bajan al patio de butacas para saludar a los niños.

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