
La música es la mejor forma de celebrar la vida. Por eso, con motivo del Día Internacional de los Museos, Radio 3 en colaboración con el Museo Reina Sofía ha organizado una jornada de conciertos con cantantes ya consolidados y otros emergentes que han recibido una gran acogida por parte del público. Desde La Voz Cultural no nos hemos querido perder el fin de fiesta. Una locura inolvidable en la que ha habido tiempo para el intimismo más emocional y explosivo de Amaia Romero, la energía desbordante de Vetusta Morla y el talento personal y mítica actuación de La Casa Azul.
Amaia Romero, delicadeza explosiva
El patio del reina Sofía acogía estos tres conciertos tan esperados. Mientras nos dirigimos al interior, sorteamos una cola inmensa de gente. Esperaban para una actuación muy especial, la de Amaia Romero, una cantante que abraza la emoción cada vez que se sube al escenario. Un espacio muy pequeño para el arte infinito de una cantante que está escribiendo su música entre pentagramas que gritan libertad. Amaia es de esas mujeres que se atreven, que no se conforman, que quieren hacer las cosas bien. No importa esperar por ella porque esta joven pamplonesa es calidad musical en estado puro. Amaia aparece en el escenario mientras el público corea su nombre. Una sonrisa tímida, saluda, se sienta y sus dedos se entremezclan con el piano de forma milagrosa. Una última mirada hacia la gente, un brillo en los ojos con los que agradece cada gesto de cariño y apoyo que siente muy cerca. No hace falta que hable, su cara lo dice todo. Está viviendo uno de los momentos más especiales. Es el inicio de una carrera fiel a su esencia. Lo que siempre quiso ser y hacer con su música.
Amaia se ha lucido con su último éxito El Relámpago, una versión muy especial con un ritmo más movido del que nos tiene acostumbrados. La emoción se multiplica en el estribillo sin poder despegar la mirada. Lo ha hecho al piano, con una sensibilidad que ha dejado los pelos de punta. Amaia al principio estaba muy perdida con el tipo de música que quería hacer. Pero al final encontró el mejor camino, el de la intuición y el corazón que nunca falla. “Estaba perdidísima, no sabía que hacer, no sabía por donde tirar. Iba componiendo, haciendo cosas pero no iba con ningún plan de cómo podía salir. Estoy muy contenta con el resultado porque no ha sido planeado“, explicaba la navarra. El público en silencio para poder disfrutar del directo de Amaia que multiplica la magia de sus canciones. La última nota del piano indica que ha terminado. La gente aplaude emocionada.

“Nada me parecerá igual porque lo miro con otros ojos”. Amaia canta Nadie podría hacerlo, uno de los nuevos temas de su disco con un marcado estilo indie. Amaia está aprovechando los festivales y conciertos para ofrecer un adelanto de lo que podremos escuchar en su primer trabajo discográfico. Septiembre es un mes especial para la joven, pues como ha anunciado por fin publicará su esperado disco. Amaia ha brillado con su último éxito El Relámpago, una versión muy especial con un ritmo más movido del que nos tiene acostumbrados. Su amigo Roi Méndez le apoya desde detrás del escenario con la misma cara de orgullo que pone tu hermano cuando ves que estás cumpliendo tu sueño. La emoción se multiplica en el estribillo sin poder despegar la mirada. Lo ha hecho al piano, con una sensibilidad que ha dejado los pelos de punta y el alma un poco descompuesta. “La segunda y última canción”, señala la cantante ante las sorpresa de los asistentes que se quedaron con ganas de más, incluida una servidora. Piden otra pero Amaia no tiene tiempo para más. Solo queda esperar para volver a encontrarnos.
La pamplonica se marchó corriendo al concierto del Primavera Pop, donde actuaba como invitada sorpresa. La Casa Azul, Amaia Romero y Vetusta Morla se unieron en este mítico fin de fiesta, aunque hace unos días ya habían coincido en el Warm Up de Murcia. Amaia Romero es la frescura y la naturalidad, un talento musical sin artificios que ha venido para quedarse. Una tormenta emocional se hace hueco en un nuevo lugar en el que nos queremos quedar a vivir para siempre.
Vetusta Morla, energía musical y lucha por la cultura

Era imposible hacerse un hueco entre la gente. Muchos llevaban allí desde las 7 de la mañana, e incluso habían viajado desde lejos para ver a sus artistas favoritos. No cabía un alma. Sube al escenario Vetusta Morla que regala un mini concierto inolvidable con sus mejores temas, los de antes y los de ahora. Músico incombustible, convierte el escenario en una auténtica fiesta que no dejó indiferente a nadie. No hay quien pare a Pucho, el vocalista de la banda. Incluso baja del escenario para estar más cerca de su público. Su energía hace que nadie pueda estar quieta. Lleva años encima del escenario y eso se nota. Su control escénico y seguridad hace que nada pueda fallar a su alrededor. Además, sus bailes son lo más.
Es talento musical y espectáculo vivo que desata la locura en directo. Es un artista que vive la música, que se entrega como si fuera el último concierto. Pucho es un gran luchador de la cultura viva. Hoy ha aprovechado esta cita para reivindicar más medios para la música en la cadena pública. Además, ha pedido que la música esté más presente en las programaciones de los museos. “Llevamos 11 años en esto de la música y lo único que pedimos es más medios para la radio pública. Radio 3 es la única radio pública que pone música emergente. hacen falta medios para que las bandas no tengamos siempre que pensar en cómo sonar de otra manera. A veces no podemos gastar lo que nos gustaría y necesitamos profesionalizarnos”, decía el cantante de Vetusta Morla.
La Casa Azul revoluciona Madrid

La Casa Azul subió al escenario. Era el turno de la banda de Guille Milkyway, los encargados de cerrar el fin de fiesta del Día de los Museos. Lo hicieron de la mejor de las maneras, con su música. Los integrantes del grupo salieron a escena con unos uniformes galácticos de color plateado y unas gafas negras. Parecían salidos del espacio para revolucionar el patio del Reina Sofía.
Hubo tiempo para escuchar sus clásicos más sonados, sin olvidar los temas más novedosos. Suenan Saturno (todo vuela), Todas tus amigas, Podría ser peor y acaba su mítica participación en esta noche tan especial con la más coreada por el público presente que desató la locura, La revolución sexual. El público estaba entregado y enseguida se lo hicieron saber. El mejor cierre de fiesta que podíamos esperar. Fue una noche inolvidable en la que se reconfirmó que la música española está en su mejor momento. Fin a un bucle de magia, emoción y talento.
Agradecimientos: Museo Reina Sofía y Radio 3






















































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