Un directo muy especial y esperado sirvió de estreno para su primer disco de estudio

El frío de la espera fue el preámbulo para un espectáculo de altura, donde horas más tarde, Pol Granch se dejaría la piel. Era la segunda sesión de un día redondo que se inundó de magia, donde el joven mostró su desahogo más profundo con un directo inolvidable y muy auténtico.
La Riviera parece un talismán para el artista franco español que no es la primera vez que actúa en la mítica sala de la capital. Una velada distinta pero con una energía muy particular que se hacía notar desde los primeros asientos hasta el final. Pasadas las 9 de la noche, el público ya estaba preparado para reencontrarse con las sensaciones que deja la música de un siempre alocado y talentoso Pol Granch.

En un estado de euforia colectiva, volvía el joven artista a los escenarios para cerrar un año complicado para todos pero esperanzador a nivel artístico donde el joven va avanzado poco a poco hacia sus objetivos profesionales. La noche empezaba con Pizza fría, tema pop muy luminoso que forma parte de su primer disco y que fue el mejor inicio. Le siguieron y Tengo que calmarme, la que da nombre a su primer trabajo y que supone una curiosa mezcla de géneros que se mueve entre el sonido pop internacional y un acercamiento al trap.
Pol Granch es artista de impacto que dibuja una nueva línea en el panorama musical actual. Desde lo sorprendente y alejado del tradicional pop rock, nos encontramos con un directo adictivo, enérgico y muy personal. Si te enamoró con sus canciones en versión estudio, en vivo necesitas quedarte a su lado, “pegado en medio de esa puta sala”, con una sensación que se repite cuando nos encontramos con él, la “que me dejó las piernas congeladas”.
Pol Granch no pudo olvidarse de sus inicios, los que le abrieron camino en el mundo de la música. Acompañado de la guitarra, se vivió un momento íntimo y poderosamente emocional con Le chant des sirènes, la canción que le hizo ganador en Factor X. El público, muy entregado se dejó la voz y coreó al unísono Millonario. La energía siguió imbatible con Chocolatito, Late y Arráncame la piel. Tampoco faltaron Martes 13 y En llamas, colaboración con Natalia Lacunza. La entrega del joven artista fue absoluta, no flaqueó en ningún momento y regaló un concierto que se disfrutó hasta el último instante.
“Quédate cinco minutos más”. El encuentro fue demasiado corto para sus fans pero suficiente para acabar el año con un sentimiento bonito en el alma y la certeza de que Pol Granch es una de las voces que suenan con fuerza y lo seguirá haciendo en un futuro porque cuando alguien tiene algo tan especial, solo queremos escucharle y tenerle cerca.



























