colores contra la violencia

Colores contra la violencia: una puerta violeta abierta al abrazo solidario de la música

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El concierto Colores contra la violencia inunda de luz y esperanza la sala Galileo

“Dibujé una puerta violeta en la pared y al entrar me liberé”. Anoche entramos por la puerta de la solidaridad, la esperanza y la unión a través de la música. Sala Galileo Galilei. Miles de almas inundaron la estancia por una buena causa. Un evento muy especial organizado por Cita Terapias y Animales, una asociación que abraza desde su creación a esas personas que se encuentran en su camino, las que han sufrido y ahora necesitan recomponer sus corazones.

Marta y Katya, trabajadoras de la asociación suben al escenario para contar de una forma diferente el objetivo de CITA. Todo empieza en forma de un cuento que es amenizado con música. Una niña busca un farol que le ilumine en medio de la oscuridad. La niña encuentra la luz a través del túnel. “Queridas estrellas, ¿qué puedo hacer para encender mi farol y volver a brillar como vosotras?, se pregunta. Y entonces aparecen sus salvadoras, esas  personas y profesionales que ponen sonrisas en Cita Terapias y Animales. Son las hadas del cuento que se convierten en refugio y abrigo.

Su preciosa labor se hizo presente anoche en el concierto Colores contra la violencia. Todo el dinero recaudado será destinado al programa enfocado a luchar contra la violencia de género y el acoso escolar. Su objetivo es mejorar la salud emocional de las personas y los animales. Anoche, nuestras emociones se dispararon en un abrazo eterno por la solidaridad.

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Ponen luz a almas rotas y lo que vivimos anoche solo fue una pequeña demostración de lo que son capaces de hacer por esas personas que necesitan volver a encontrarse. Un concierto solidario su reunión sobre la sala Galileo Galilei de Madrid a algunos de los artistas emergentes más destacados de la escena musical actual.

La cantante Rozalén ejerció de maestra de ceremonias. La asociación quiso aprovechar para agradecer su generosidad, siempre dispuesta a ayudar a través de la música pero también en los pequeños gestos del día a día. No dejaron de dar las gracias en ningún momento. “Gracias por creer en nosotras y apoyarnos en todo lo que hacemos. Estamos eternamente agradecidos, muy orgullosas de ti cómo persona y como profesional”, ha manifestado Beatriz Martínez, vicepresidenta de Cita. Además han querido alabar la gran labor social que hace. “No te tiembla el pulso para decir lo que muchos pensamos“.

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Rozalén se estrenó como presentadora y lo hizo “con chuletas” entre risas. Era el turno disfrutar del primer grupo  que quiso participar de forma desinteresada en este evento tan especial. Ellos son Animales. Una banda emergente con una música que deja muy buen rollo y que no quisieron dejar de pasar la oportunidad de condenar el maltrato animal. Nos encanta ver a los animales libres vivos fuera de las plazas de toros, fuera de los mataderos, dijeron antes del inicio de su actuación. Asegurando que no han tenido todo el tiempo que hubiesen querido en crear sus propias canciones, inundaron de latidos la sala Galileo. “Vamos a dar un paseo, Madrid”.

A continuación llegó Mojarrieta, un cantautor con alma solidaria que regalo sonrisas con sus temas Vulnerable y Respirar (esta última levantó la energía del público). Además, no quiso irse sin presentar una canción compuesta a partir de los talleres de violencia de género que él mismo imparte como trabajador social. La emoción se desató.

Llegaba una mujer, una artista de estilo propio, la gran debilidad de la noche de Rozalén. “Es una de mis artistas favoritas”, confesaba. Es Patricia Lázaro, cantante y compositora que está a punto de sacar su segundo disco Gloria Peleá. Con una forma muy peculiar de moverse por el escenario y de entender la música presentó sus propios temas. Es la primera mujer que entra en la banda de Leiva, esa leiband tan mágica. Anoche nos gustó descubrir de cerca su talento creativo.

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“Ahora llega una generación de mujeres muy poderosas”. Gritos y aplausos de fans que no quisieron perderse esa noche único. Algunos viajaron desde lejos y lo cierto es que merecería la pena. Rozalén presenta a dos mujeres que no llevan demasiado tiempo a nuestro lado, pero desde que las descubrimos no queremos que se vayan de nuestro lado. Fiel a su esencia, de pureza indomable y emoción que sacude las entrañas. Así es Julia Medina que participó en Colores contra la violencia. Lo hizo cantando No dejo de bailar y No me despedí que forman parte de su primer disco. Su voz se crece en directo y la conexión que genera con el público es impresionante. Julia es música y abrazo.

“A mí se me cae la baba con esta pedazo de mujer”, confesaba una orgullosa Rozalén. A continuación llegaba una artista que es sonrisa en el alma y recuerdo inolvidable cuando se sube a un escenario. Generosa en las causas que defienden los derechos de las mujeres, Alba Reche aparecía para cantar en directo por primera vez sus temas Quimera y Niña en acústico acompañado de Ismael Guijarro. Un avance de lo que veremos en su Tour Quimera que arranca el próximo 21 de diciembre en su Elche natal. La emoción se apodera del lugar que es testigo del nuevo brillo que cogen en directo sus propias canciones. Alrededor había gente que no la conocían. Era la primera vez que la escuchaban. “Es impresionante”, decían atónitos ante semejante belleza musical.

Llegaba el turno de la madrina del evento. Rozalén atrapó a todos los presentes al interpretar Justo y La Puerta Violeta, el gran himno de este concierto solidario. Sus letras están cargados de mensajes necesarios convertidos en gritos de liberación para las mujeres. Su directo encandila y abraza muy fuerte. Después llegaba Pez Mago que con unas letras que desataron las risas también quiso poner su granito de arena a la noche. El cantante provocó el aplauso del público con Piscina vacía y Cosa de dos, en el que le acompañó Rozalén.

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Llegaba el final de un concierto de emociones intensas y mensajes que calaron hondo. Marwan y su poesía musical inundaron de magia la sala Galileo. Lo hizo con Un día de estos y Las cosas que no pude responder, está ultima también acompañado de Rozalén. Los aplausos se adueñaron del lugar. Y ahora sí. Llegaba el final. Los encargados de cerrar la velada fueron Colectivo Panamera que llevaron el ritmo latino a la sala Galileo con sus canciones.

La música unió a cientos de almas bajo un mismo sonido de visibilidad, lucha y esperanza que viajó a través de una puerta de violeta que esperamos que vuelva a abrirse pero esta vez para encontrar la luz.

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