Rosalía hechiza Madrid con altura en la última parada de su tour El Mal Querer

Rosalía en su concierto en Madrid
Fotografía de Europa Press

Brilla con o sin highlighter, ofrece un espectáculo de altura y su mirada hipnotiza de una forma milagrosa. Es Rosalía. Cantante que da un golpe sobre la mesa en la industria de la música actual con la fusión de un flamenco enmarcado en el género urbano.

Todopoderosa, única en su forma de moverse por el escenario y maestra de lo más dificil. Rosalía anoche demostró su brillantez en su capacidad de reproducir sonidos puros y verdaderos que salen disparados de sus entrañas más profundas, esos quejios inolvidables, rodeados de un aura mística.

Rosalía en su concierto en Madrid
Fotografía de @sarahftbands

El tiempo se detiene. Abrazamos su desgarro emocional y nuestros ojos enmudecen de emoción. Pero lo más sorprendente es que la catalana también es capaz de explosionar con esas canciones que navegan en el género latino y levantan pasiones en un público que quiso dejarse la voz. Rosalía es brillante en su versatilidad, en esa capacidad de cambiar de registro con tanta facilidad. Superó un reto que no todos los artistas pueden trasladar en un show en directo pero Rosalía lo hace y con mucha altura.

Éxtasis embriagador

Miles de almas esperan una experiencia omnipotente. Estamos ante el último concierto de su gira El mal querer. Importante para una cantante que saborea el éxito de el proyecto de su vida y previsiblemente inolvidable para unos fans que se tatuarán esta noche en el recuerdo.

Rosalía se despide de El Mal Querer en Madrid

Ilusión, nervios y emoción por sentir el Mal Querer. Asistimos a un momento que debe ser único para un artista. Los minutos antes de salir al escenario mientras escuchas el griterío y la euforia de esa gente que agotó en dos horas las entradas para verte ahí arriba. Lo más difícil es cuando todo depende de ti. Eres Rosalía y todo tiene que salir perfecto. Pero al final todo sale como tiene que salir porque hay muchas horas de trabajo detrás y al final sabes que cuando disfrutas de tu pasión y enciendes el alma de tu público de esa forma tan generosa, tan viva, tan tuya, nada puede salir mal.

21.10. No cabe nadie en el Wizink Center de Madrid, el popular recinto que va a asistir al cierre de gira de Rosalía. Entran las bailarinas y el público enloquece y en un cambio de luces, ahí está ella. Poderosa. En la pantalla del fondo su nombre, Rosalía con diferentes tipografías a cámara rápida. Detrás de esa presentación, una intensa coreografía con la que solo quién lleva el arte en sus venas puede hacer latir a un estadio de 15.000 personas. Ella lo consigue.

Concierto de Rosalía en Madrid
Fotografía extraída de @rosaliavt

Su directo embruja. Desde las primeras notas. Lo sentimos en Pienso en tu mirá, esa canción embriagadora que puso inicia al mejor cierre de gira que recordamos de los últimos años. Desenfrenados movimientos de melena, su cuerpo se mueve en una danza sobrenatural que extasia en A Palé.

“Vámonos Madrid”. Agradecido por tener la oportunidad de tocar en un templo como el antiguo Palacio de los Deportes, Rosalía se dirige por primera vez al público madrileño. Hay sentimientos que no se pueden ocultar. La compositora de El Mal Querer canta lo que siente y eso nos llega a través de su música.

Fotografía: @OscarFxstudio

Su voz es suficiente para inundar de magia un estadio que se entrega por completo y reconfirma su devoción por una cantante imparable que ha llevado su sello musical por todo el mundo. Antes nadie creía en ella y su capacidad artística. Ahora todos se “pelean” por rendirle culto y ser los primeros en retransmitir su actuación a través de sus pantallas.

El concierto prosigue con una adictiva De madrugá. Rosalía siempre muy bien acompañada por un cuerpo de baile que comparte con ella una absoluta entrega y un talento todopoderoso que se palpa en la última grada. Lo vemos en Maldición y Barefoot in the park. No hay descanso. El concierto sigue su curso y el corazón se agita con mayor rapidez. Llega Que no salga la luna, entre vítores del público y “oles” continuos que elevan el concierto de Rosalía a una experiencia mística.

Fotografía extraída de @rosaliavt

Rosalía agradece a El Guincho todo lo que ha hecho por ella. “Me gustaría darle las gracias a Pablo. Ha sido el mejor compañero del mundo, un artista al que admiro tanto y que ha sido tan generoso conmigo”.

La verdadera magia llega con Catalina a capella, un regalo, un abrazo inolvidable. 15.000 personas en silencio. Las miradas se fijan en un mismo punto. Rosalía, visiblemente emocionada. Sus ojos brillan. Y su voz nos rompe por dentro. Estremecedora, desgarradora y poderosamente emocional. Los ojos enmudecen. Aparecen las primeras lágrimas entre el público. Pedimos que Catalina nos siga abrazando. Imposible olvidar lo que sentimos. Sin duda, el mejor momento de la noche.

Fotografía de Europa Press

“Que se sientan todas las luces”. Rosalía lo pide y el Wizink se enciende. Aunque es de noche, Rosalía sigue brillando. Lo hace con Di mi nombre y De aquí no sales. Lo mejor de su arte es que pasa de estar perreando a dejarte embobada con una canción a capella en la que el corazón se descompone. Consigue lo más difícil. Y hay que aplaudirla.

El público enloquece con Millonaria, Dios nos libre del dinero y Bagdad, una de las joyas de su disco El mal querer. Es hora de Brillo, en el que sus seguidores se dejan la voz “¿Cuántos estáis brillando?” Se lo pregunta a un público entregado y emocionado por lo que está viviendo en directo.

Foto de Catalina Toro

Toca el turno de sentir y vibrar al ritmo de Como Alí, No me llames más que ya no voy y Lo Presiento. Rosalía necesita comprobar que Madrid sigue ahí, igual de entregada como al principio del concierto.

“Madrid, si yo digo, yo por ti, tú dices…”. Lo pregunta al público. “Tú por mí”, resuena con fuerza en el estadio. Su fuerza es imparable y su presencia es de esas estrellas mundiales que se mueven en el escenario como pez en el agua. Si sabíamos que Yo x ti, tú x mi iba a dejarnos sin palabras, se terminó de rematar con la aparición sorpresa de Ozuna que acompañó a la cantante y levantó pasiones entre el público.

Fotografía de @OscarfxStudio

La bulla no la quiero para mí, la quiero para Rosalía“, decía Ozuna, siempre agradecido por acompañar a la artista en una noche tan importante para ella. No quería irse sin agradecer al público. “Quiero decir de corazón que este proyecto, El Mal Querer es el proyecto más emocionante que me ha pasado en la vida y es por vosotros“.

Llegaba entonces la última parte del concierto, memorable y apoteósica. Rosalía siguió Con Altura. Dejó cantar al público y demostró tener mucho flow en los temas más movidos. Después de demostrar tener mucha altura a nivel musical y en directo, el público corea su nombre. El estadio resuena con fuerza, y aplausos que se escuchan hasta el último asiento de la grada. Llega A ningún hombre y Aute Cuture.

Rosalía se despidió por todo lo alto con Malamente, el tema que da sentido al Mal Querer y que anoche cerraba el capítulo más especial de su vida y la de un público que no podría borrar de su recuerdo lo que acababa de vivir. “Se ha pasado muy rápido”, se escuchaba entre los jóvenes que volvían a su casa en metro. Inolvidable, embriagador, único. El abrazo de Rosalía lo sentimos muy dentro en la última parada del Mal Querer.

Continuará…

 

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