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‘DIAL ÚNICAS’: distancia social, arte y música, mucha música

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Cadena Dial organizaba Dial Únicas, una noche especial en el Teatro Coliseum de Madrid; donde diez artistas iban a pisar un escenario, la mayoría por primera vez desde el inicio de la pandemia; a los ojos de un público con ganas de disfrutar de la música en directo y, sobre todo, en acústico. Esto especialmente fue la magia y el acierto de Dial, hacerlo en acústico.
Todo estuvo marcado por una distancia social que envolvía un frío retorno a un concierto. Sin embargo, se encargaron desde el primer minuto de que esa frialdad se convirtiera en calidez. La Oreja de Van Gogh salían los primeros, tras dos años sin pisar un escenario; prueba de ello fueron las manos temblorosas de Leire al tocar el piano. Presentaron un disco que les ha dado tantas alegrías, y es que recuerdan al mejor sonido del grupo, tan puro y tan especial. Pasarán los años y la voz de Leire seguirá siendo una de las mejores que podemos escuchar en el panorama actual.
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Era la primera vez que escuchaba a Edurne en directo, y qué grata sorpresa, qué maravilla, qué voz. Edurne me hizo lamentar que dedique más tiempo a la televisión que a la música; aunque a la vez, di gracias a Catarsis por haberme recordado que, quince años atrás, ya me había enamorado de su voz con Amores Dormidos, un tema con el que se despidió reviviendo un espíritu olvidado en el teatro de la Gran Vía de Madrid.
El formato acústico que eligió Cadena Dial fue, como he dicho antes, el mejor acierto de la noche. Belén Aguilera o María Parrado fueron el mejor ejemplo de ello. Belén porque tiene talento de sobra para hacerse con un teatro entero, embelesar a todo el público, tanto el presente como el que estaba siguiendo la gala por las redes sociales y dejarnos con ganas de más, de muchísimo más. Y María porque te evoca, irremediablemente, a dejarte llevar por su sencillez y su dulzura. Pocas veces disfruto tanto de la música como me hizo disfrutar María.
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La presencia de Miriam Rodríguez en el escenario ya implica que el pública sepa y sienta de su energía. Conocida como “La leona” tiene una garra tan particular y tan suya, que a veces no hace falta ni que cante; Miriam tiene el don de hacerte feliz con solo una guitarra. Eso sí, ojalá poder disfrutar de Miriam y su música, muchísimos años más.
Probablemente a la que más ganas tenía de ver era a Marta Soto. La escucho en las plataformas digitales, pero nunca he tenido la oportunidad de estar frente a ella y escucharla; y desde anoche, Marta me tendrá en la primera fila de todos sus conciertos. Tiene una facilidad fascinante para teletransportarte a donde ella quiera con su voz, que se rompe, que se reconstruye y que te cura. Como India Martínez, que cada vez que la escucho, me dan más ganas de cuidar lo nuestro, nuestra música y nuestros artistas. No hay otra como India, no hay nadie como ella y ella lo sabe, porque lo disfruta, lo trasmite y te emocionas. Como ese hormigueo en el estómago que acaba, siempre, en lágrimas de emoción al escucharla.
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Y es increíble cómo la música es capaz de hacerte olvidar la situación que estamos viviendo. La mayor experta para conseguirlo, es Rozalén. Tiene nombre propio, y yo hace años que la admiro y la quiero. Levantó el teatro, lo volvió a sentar y lo levantó nuevamente. Es increíble cómo se rompe, cómo te rompe a ti y cómo escucharla tres canciones, se hace inmensamente corto. Aunque para qué engañarme, da igual cuánto tiempo dediques a escucharla, siempre será corto.
Casi tres horas de música, provocaron la estampida final de un público preocupado por el toque de queda. Aunque esto solo inquietó escasos treinta segundos antes de la salida; pues Ana Guerra se ocupó de ello. Tiene un carisma y un desparpajo encima de un escenario que es capaz de hacer suyo todo el público. Ana me recuerda que no importa lo mal que puedas estar pasándolo, la música siempre te va a acompañar y a sanar; y Ana lo sabe, porque se encarga de ello.
El broche final de la noche, no pudo ser mejor. Cadena Dial sabe y conoce a sus artistas, domina el panorama español y la música en general. Cadena Dial es la radio por excelencia en España y su público es fiel porque la cadena sabe hacerlo bien. Por esa razón, no había mejor manera de acabar esa vuelta a los escenarios, a los conciertos y a una cultura segura que con la gran y única Pastora Soler. No tengo adjetivos suficientes para describir lo que Pastora me hace sentir cada vez que la tengo delante. Es un verdadero lujo poder disfrutarla, escucharla y sentirla. Una música que se vio apagada durante tantos años, me hace disfrutarla todavía más. A Pastora Soler hay que cuidarla, hay que quererla y hay que admirarla; porque es de lo mejor que tenemos en España.
Diez artistas encima de un escenario que hicieron olvidar los meses largos sin conciertos. Una vuelta marcada por unas medidas de seguridad que se mantuvieron durante toda la velada, porque la cultura, como ya he dicho, es segura; y la música, pase lo que pase, siempre estará ahí para salvarnos y acompañarnos.

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