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Natalia Lacunza, derroche de amor y energía en su firma de discos en Madrid

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Marina Velasco

Natalia Lacunza ha pisado hoy la capital por primera vez para una firma de discos imaginada muchas veces por sus fans. Los eilainers habían esperado 12 horas para verla de cerca y poder abrazarla, darle las gracias por su música y por sus valores humanos a los que siempre ha dado voz desde la Academia de Operación Triunfo. La pamplonesa entraba en el centro comercial con una sonrisa de oreja a oreja, símbolo de la humildad que le caracteriza y que siempre lleva por bandera. La mirada de Natalia irradia felicidad y una buena energía desbordante que se hace presente en cada abrazo, cada caricia y cada gesto de cariño que la joven regala a sus fans. No solo te conquista con su talento para la música, sino que cuando le conoces en persona te gana y se te agranda un poco más el corazón. Tímida en las distancias cortas, alegre, humilde, profesional, siempre agradecida y respetuosa con su público.

Arriba las mamarrachas

La gente se revoluciona para que Natalia coja el micrófono y cante algo. Lo hace por primera vez para entonar el himno del mamarracheo, Este amor ya no se toca, con baile incluido. La cantante asegura que no tiene bien la voz pero a pesar de eso, accede a los deseos de sus fans. Ha tenido regalos de todo tipo, desde pancartas, dibujos, peluches, un vinilo y una sudadera de Billie Eilish, una de sus artistas favoritas, una sudadera de Don’t Ask y una banda del colectivo LGTB en el que se podía leer “ganadora”, entre muchas otras cosas.

Todos quieren a Natalia

El gran grito de guerra ha sido “Natalia Lacunza te amamos” que han coreado todos al unísono. Tampoco han faltado los ya míticos “Quiero un hijo tuyo”, “Natalia ganadora” o “Písame la cara”. Durante las más de dos horas de firma la gente también se ha venido arriba a gritos de “Bote, bote, bote, hetero el que no bote”.

Hubo algunas que sobrepasaron los límites y no la respetaron como merecía (parece ser que tiene que aceptarlo todo por el simple hecho de ser cantante, pero esto no debe ser así). Creo que es un error pensar que tienes todo el derecho del mundo a abusar de su confianza solo porque es conocida. Antes de ser artista, es persona y creo que eso a menudo se olvida. A pesar de eso, la mayoría de los fans le dieron todo su amor, con  calurosos abrazos, palabras de cariño y agradecimiento, cantando sus canciones, desde Sabes hasta Don’t Ask, con la que se despidió cantando un trocito. Además, aseguró que le hacía mucha ilusión que la gente la cantara. Uno de los momentos más bonitos llegó cuando se fundió en un abrazo con su padre Mikel que quiso acompañarle en esta cita tan especial.

Natalia es esa joya que debemos cuidar para que no se desgaste. Esa mágica dualidad con la que siempre queremos reencontrarnos en los escenarios. Delicada y explosiva, sencilla y honesta. Queremos perdernos en su voz toda la vida porque tiene algo que engancha. Es un torbellino de talento pero también tiene eso que no se aprende en ningún sitio, que se tiene y ya está.

La joven se encuentra en el estudio preparando su primer disco, mientras que llega la fecha del próximo concierto de la gira de OT 2018 que tendrá lugar en su tierra, Pamplona.

Fotografías realizadas por Marina Velasco

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