Natalia Lacunza emprende el vuelo en un brillante debut

Valiente y liberadora: el poder de su música más personal

La palomita echó a volar de su nido. Vuela libre y con sello propio. Y lo cierto es que nos gustaría que fuera así durante muchos años. Natalia Lacunza te habla desde el desgarro y la sencillez más pura en Nana Triste, una evocadora propuesta convertida en su primer single, la carta de presentación de su primer trabajo en solitario junto con Guitarricadelafuente. Su Nana Triste es sin duda la mejor versión de sí misma. La más personal y auténtica. Es la desnudez personal de quien abre por completo su corazón y descubre sus miedos internos para hablar de esas cosas de las que intentas protegerte para no hacerte más daño, esos recuerdos que necesitas dejar atrás cuando echas a volar. Ha venido para revolucionar el mundo de la música con su EP Otras Alas.

Es una artista que rompe los esquemas. Valiente por apostar por aquello en lo que cree, la música que le hace sentir libre, la que abraza la emoción y el recuerdo, la misma que tiene el poder de unir bajo un mismo sonido delicado y auténtico a miles de almas que vuelan de España a Latinoamérica. Todos y todas se abrazan desde la distancia bajo un mismo sentir.

Compositora de raza que regala su generosidad a través de unas letras que te sacuden por dentro, Natalia lo está haciendo muy bien. Sus canciones no entran dentro del circuito de la música comercial que se escucha en las radios generalistas. Su valiente y arriesgada apuesta alejada de cualquier atisbo de comercialidad ha logrado resultados muy positivos en su debut en la industria musical española. Ese es su gran triunfo. Desde su lanzamiento, ha sido número 1 en las tendencias de Youtube con 1 millón de visualizaciones en menos de 48 horas desde su estreno, convirtiéndose en el octavo mejor debut de Spotify España.

Natalia Lacunza

Hay que aplaudirla. El tiempo pone a cada uno en su sitio. Natalia ha encontrado el suyo en la música, en sus creaciones propias que tenemos la suerte de vivir tan de cerca. Es su forma de vida. Antes cantaba por las calles de Pamplona, componía en la soledad de su habitación y ahora miles de personas sueñan con escucharla en directo. Su música es la mejor religión de sus fans.

Minimalista, sencilla y poderosa, Natalia es una cantante y compositora que se convierte en torbellino de talento y emoción cada vez que se pone frente a un micrófono. Es el dolor sanador de la buena música, la que no se olvida, la que deja huella convertida en ese desgarro emocional que te acuchilla las entrañas y no puedes dejar ir. Trabajadora y muy exigente con ella misma, la navarra ha controlado hasta el último punto el proceso de creación de su EP Otras Alas.

Natalia Lacunza

Ha aprendido de los artistas que se ha encontrado por el camino como Guitarricadelafuente o Marem Ladson, a los que a su vez ella les ha enseñado otras muchas cosas. Natalia Lacunza es diferente y especial. Es música en estado puro. Sin artificios. Sencilla y desnuda  que sana y recompone las heridas del pasado, la que batalla contra los recuerdos y nos acerca a su versatilidad artística y creativa. En su disco nos encontramos con un voz de una sensibilidad arrebatadora que juega con infinidad de matices y giros vocales con los que se desenvuelve a la perfección, dejando paso a estilos musicales muy variados. De la naturalidad y delicadeza de Nana triste a la energía rompedora de Tarántula en la que habrá tiempo para el baile, otra de sus facetas artísticas más valiosas.

Otras Alas es un EP muy completo, con cambios en la producción (un productor diferente ha trabajado en cada canción). Estilo propio en la música, las letras y una producción muy cuidada. Nos encontramos con un sonido versátil y de mucha calidad que es resultado de una artista que ha trabajado muy duro para conseguir volar a su manera, como siempre se imaginó.

Natalia Lacunza

Una obra de arte es eso que no se puede explicar con palabras. La música de Natalia Lacunza llega sin pedir permiso para ser caricia en el alma que te desarma y convertirse en ese dolor sin licencia que sacude las entrañas más profundas. Otras Alas es la conjunción astral del carisma, el talento, lo auténtico y lo puramente emocional. Cuando pisa el escenario o cuando una nota sale de su garganta algo dentro se rompe, se desgarra.

Natalia puede estar muy orgullosa. Ha conseguido hacer un trabajo con estilo propio. Sus letras evocan recuerdos, un dolor hiriente aparece para dar paso al poder y la energía renovada. Nada es una intro con mucho rollo que da paso al resto de temas que tienen sentido en su conjunto. Cada canción es una joya musical. La navarra demuestra su talento como compositora. Es imposible no reconocerse en sus canciones.

Natalia Lacunza

Otras Alas es todo un acierto. Las voces de Marem y Natalia se funden como si fueran una sola en una simbiosis emocional y una conexión única. Es muy fácil identificarse con la letra de la canción. Se necesitan otras alas para encontrar la libertad en cualquiera de sus formas. Tarántula es algo diferente y arriesgado. La producción y el sonido recuerdan al estilo de Billie Eilish, uno de los grandes referentes de Natalia. Los falsetes y esa risa inesperada en mitad de la canción nos dejan sin palabras.

La cantante y compositora se abre en canal, se rompe y te entrega todo lo que tiene en un brillante debut que habla del tipo de artista que es. Su honestidad se descubre desde los primeros acordes. En un acto de generosidad hace salir sus sentimientos más profundos con el único fin que tiene alguien que ama la música por encima de todas las cosas: hacer sentir. Es el buen hacer de una trabajadora incansable y creadora de la música que abraza el alma desde Olivia, Tarántula hasta Gata Negra.

Una artista que vuela muy alto.

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