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Gèrard Rodríguez: la mágica y reveladora sensibilidad musical

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“Hoy quiero escapar, dejarme llevar”. Lo canta en Fugaces, su primer single pendiente de estreno y eso es precisamente lo que caracteriza un recorrido artístico que va en ascenso. Gérard Rodríguez abraza sus grietas y respira verdad. Cuando alguien lucha hasta el final por un sueño, tenemos la necesidad de quedarnos a escuchar. Es cuando reconocemos el gesto más generoso que puede hacer un artista en el inicio de su proceso artístico: anteponer su arte y vencer a su timidez e inseguridad. Quizás fue su falta de confianza la que no le permitió brillar. Un artista nace pero también se hace a través del sacrificio, el trabajo, la escucha y el aprendizaje.

Gèrard Rodríguez es un chico humilde y un artista que ha encontrado la mejor forma de marcar la diferencia: siendo fiel a sí mismo. Lo lleva demostrando desde que le conocimos. En la Academia de Operación Triunfo donde ha recorrido numerosos retos que le han permitido saber de lo que es capaz. Desde el principio, sabíamos que en ese joven de sonrisa tímida que esconde dulzura en su mirada, algún momento se atrevería a enseñar su magia. Hubo un momento en el que no se permitía quitar la coraza porque lo cierto es que a veces es difícil  desnudar las emociones en prime time y enseñar lo que hay dentro. Cuando se atrevió, todas las piezas encajaron y los que en su momento no vieron nada en él, se limitaron a decir: ahora sí. Y sí, cuando Gérard nos entrega lo que tiene, la sensibilidad se dispara. Es pura humildad siempre con ganas de aprender.

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Natural de Ceuta, la música siempre ha formado parte de su vida. Desde pequeño, se ha formado musicalmente. De hecho, es uno de los concursantes más virtuosos, el que más oído e inteligencia tiene. Con tan solo seis años, entró en el Conservatorio y desde entonces, no ha querido abandonar su pasión. Cuando se presentó al casting de Operación Triunfo, estaba cursando el Grado Superior de Guitarra en Sevilla. Antes de la gran aventura de su vida, Gèrard Rodríguez cantaba y escribía sus propias canciones en su grupo The New System que incluso tiene un disco publicado. Desde los siete años, está vinculado a la guitarra y el piano. Su sueño siempre fue guitarrista pero lo que no sabía es que podía cantar. En su primera interpretación, Nina le definió como “monstruo”. Y lo cierto es que sí, cuando se sube al escenario se transforma. Su voz delicada y susurrada es su valor más destacado que gana en acústico.

Él mismo se define como “empanado”, aunque a nivel musical se transforma y su carácter de despiste desaparece. Optimista, siempre de buen humor, se convierte en el “osito amoroso” de la Academia, generoso con sus compañeros. Normalmente intenta no estancarse a nivel musical, siempre creando nuevas cosas. De los problemas, se queda con los recuerdos y de la parte del aprendizaje en su mayor viaje vital, como en su momento quiso plasmar en la canción que él mismo compuso Memories of a travel, una de las que más le representa.

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Gérard interpretó en la gala 0 This is the last time, una gran presentación que demostró su buen gusto y potencial. La primera gala fue su primer dúo, Up con Anaju, un tema en el que estuvo conectado con su compañera. El joven ceutí demostró que tiene duende. Le siguió la actuación de Sucker con Hugo que fue su primer gran reto en conjunto. Ambos acompañaron la canción con una coreografía que le fue ayudando a encontrarse más seguro sobre el escenario.

En la gala 3 interpretó la emocionante balada La Despedida de Cami junto con Nia que fue uno de los desafíos más complicados especialmente a nivel de interpretación. Una de las actuaciones más poderosas y desgarradas de Gèrard. Cada semana, el joven iba creciendo y mejorando los errores. La gala 4 fue el inicio de su despunte en el concurso. Las voces de Gèrard y Anne se unieron en una brillante actuación, delicada, íntima y emocional con Wicked Game. Sin duda, una de las mejores de su paso por OT.

gerard anne

Su primera canción solista fue Prometo de Pablo Alborán, donde a Gèrard le pidieron desde la Academia que se soltara y dejara ver que es capaz de emocionar. Sin embargo, el joven se quedó a medios aunque demostró ir por buen camino en lo que se refiere a su asignatura pendiente entonces: transmitir. En la gala 6 volvieron los dúos, esta vez con Eva. Ambos cantaron Locomotion, con mucha energía y conexión. Le siguieron el reto que fue Never gonna give you up que interpretó con Flavio. Gérard fue demostrando que ha ganado en seguridad sobre el escenario.

Una nueva canción solista llegó con Brown Eyed Lover, donde vimos un cambio de registro y un Gérard disfrutando del directo. La última gala que hemos visto de Operación Triunfo fue la que nos regaló la actuación que tanto tiempo estábamos esperando. Gérard se rompió y dejó mostrar su yo artista con Someone you loved. Fue la oportunidad de ver al artista que siempre estuvo ahí: sensible, humano, auténtico. Un talento revelador que es música y que tiene preparado para el mundo algo especial. Nunca dudes de ti, Gérard. La libertad solo tiene un camino y tú lo conoces mejor que nadie. Ser tú mismo y no perder el foco.

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