Isma Romero, locura musical con sabor a pop-rock en una noche inolvidable

isma romero

Isma Romero se dejó la piel en una sala abarrotada de gente que vibró al ritmo de unas canciones que dejan huella

La mítica sala de Galileo Galilei se iba preparando para ser testigo de una noche para el recuerdo. Personas de todas las edades se iban acercando al escenario para vivir de cerca un cara a cara de lo más especial. Isma Romero, acompañado de una banda en directo que contagió su energía con el público presente, fue muestra de calidez musical, generosidad y buenas sensaciones.

Isma Romero se descompone cuando canta a sus padres, a sus héroes de vida que nunca dejaron de apoyarle, también es capaz de versionar y homenajear a saxo Lado oscuro, el tema de Pau Donés. Todo un regalo para los oídos. E incluso se lanza a saltar y compartir con el público alguna de sus canciones con más ritmo en las que es imposible no dejar de moverse. Isma Romero es la magia de un artista que se  redescubre sobre el escenario y se deja el alma. Lo hizo en un concierto que transformó en música en las historias escritas años antes en una libreta.

Desde la verdad y las cuerdas rasgadas de una guitarra y la voz de Romero, empezó el concierto con en el que viajamos y nos encontramos cara a cara con el valenciano que quiso dar las gracias a los que le eligieron para pasar la noche del jueves. Las Gotas suicidas se derramaron por la sala para dar comienzo a un show lleno de momentos inolvidables. Isma, amigo cómplice de los escenarios abrazó su música en forma de recuerdo. El pop-rock del artista volvió a sentirse en No sé cómo llamarte, siempre acompañado de su guitarra y entonces apareció Entre un millón de voces para gritar su propia libertad.

“De las cosas más bonitas de la vida es disfrutar de esto. Yo me llevo una gran tía y sobre todo el gustazo de compartirlo con una artistaza con mogollón de talento”. Isma Romero quiso presentar una de las sorpresas más esperadas. Corriente. Llegaba entonces la primera colaboración de la noche, la de Bely Basarte, esa cantante y compositora que desprende magia y ternura cuando aparece por el escenario y que te encoge el corazón con su delicadeza musical. Isma y Bely nos regalaron una versión preciosa que supo a poco. Isma y su banda siguieron con La última de baile que compuso con tan solo 17 años, De que serías capaz y Mala idea que permitió al público vivirlo y sentirlo hasta el final gracias a la naturalidad y sencillez del cantante. Isma Romero disfruta de cada instante, tal como anima con su Luminiscencia, en el que el ahora es lo más importante. Al final, necesita preguntarse ¿De qué trata la vida?

isma romero y alfred garcia

A continuación, David Otero acompañó a Isma Romero para interpretar Rehén, su colaboración juntos. Fue el resultado de un regalo compartido y el talento generoso de dos músicos que desprenden una energía muy especial. En un momento de la noche, hubo un problema técnico con su guitarra que el cantante supo solucionar con la mayor naturalidad. Los héroes se se hacen esperar. Y entonces llegó el tema dedicado a sus padres. También hubo tiempo para canciones como Antes de que esté prohibido para dar paso a otro de los invitados de la noche, uno muy especial, el poeta y cantautor de almas, Andrés Suárez que se encontró con Isma Romero en La Distancia. La honestidad de la que hace gala en sus propias temas volvió aparecer en la sala Galileo Galilei. Solo unas notas que salieron de su garganta fueron suficientes para desgarrar el alma, mientras que la unión mágica de sus voces se convirtieron en abrazo musical eterno.

“Hemos compartido una canción que recordaremos siempre y es un maestro. Le tengo mogollón de cariño y hemos tenido la suerte de cruzarnos en el camino este año. Él se llama Alfred García“. Así presentaba Isma a un compañero de letras que dejan huella y cómplice de miradas, músico artesano como él que subió al escenario para compartir sus cicatrices. Esas cicatrices que duelen en la primera estocada pero que se convierten en heridas sanadoras y reveladoras cuando llegan en forma de canciones que llegan al alma. Sin duda, fue una noche en la que el público se recompuso con un duo generoso y lleno de talento. El concierto llegaba a su fin con Carlota, mientras que la energía de Isma Romero seguía tan viva como en la primera canción.

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