‘Quimera’, el arte más doliente y personal de Alba Reche

Un viaje entre susurros con alma. Así hemos sentido en la primera escucha Quimera, el álbum debut de Alba Reche. Desde Eco hasta Ares hemos sentido el abrazo más sincero. Eterno e inevitablemente emocional cuando nos encontramos en sus letras de una belleza y una generosidad incomparable, cuando su voz llega en forma de caricia o cuando la música agolpa con fuerza y se abren paso los sentimientos más puros.

Silencio. Lo necesito irremediablemente para recorrer este disco y sentir qué me produce cada susurro, cada nota rota, cada sonido, cada desgarro acabado en suspiro. Cuando no hay nada más que interrumpa este mágico instante, entonces llega ella. Solo he escuchado dos canciones y ya noto la respiración entrecortada y un corazón doliente en un encuentro fugaz y recurrente con el talento más puro y su arte más personal. Una historia que lleva el nombre de Quimera que acoge bajo los brazos de Caronte a esa isla errante, esa Asteria delicada que como diosa de estrellas brilla por sí sola como la de Elche que en este primer álbum muestra que es capaz de todo. Trabajo musical que ya está preparado para hacer historia. Las velas de un barco nos llevan hasta  Caronte que te susurra al oído en un eterno viaje en el que conocemos a Aura, representación divina de la brisa. Y en estos seres mitológicos, vuelves a aparecer tú, Alba, en forma de recuerdo musical que no queremos olvidar.

La Niña de los ojos tristes por fin encontró su sitio, ya no llora por lo que es y no pudo ser, ya no le quedan más lágrimas que derramar. Ahora sonríe porque ha cumplido un sueño del que antes solo eran testigos las paredes de su habitación. Al fin se atrevió a creer que podía lograrlo. Me encuentro entonces con unos ojos que son destello de ilusión y que me llevan a una sala de piano en esa academia donde te conocimos, dónde descubrimos un talento infinito que sigue dejándonos sin palabras.

La primera vez que escuchamos ‘Niña’. Academia de Operación Triunfo

Entre sus manos, juguetea con su libreta que tantas historias vio nacer. Por primera vez nos dejaste conocer los ojos tristes de esa niña. Natalia pudo verla crecer y ahora aquí está para todo el mundo esa niña tan especial, delicada, tan llena de vida que ahora se permite sonreír y se siente abrazada. Encontramos la Lux (luz innata) en cada detalle del disco en el que ninguna canción es igual a la anterior. Las canciones nos dicen mucho sobre el tipo de artista que las crea. Alba es emoción, delicadeza, trabajo y pasión sin limites que salen al descubierto en Hestia e Innana.

Llegamos a Eco bajo una base instrumental muy potente que nos sume y embriaga en una quimera musical en la que de forma inesperada cerramos los ojos para sentir más cerca esa voz que te araña el alma mientras de fondo se oyen escuchan cuchillos y segundas voces. Medusa ya está aquí.

Alba Reche

En medio de un eco que busca un por qué aparece Ares. Alba y Pol Granch unen su poder musical, diferente y mágico, único y personal en esta primera colaboración de sonidos callados, voces que lloran y duelen. Ares es lo que siempre esperamos de una artista como Alba Reche que te desgarra cuando canta, cuando su voz regala giros que dejan huella en el corazón, todo sustentado en una producción impecable. Cuando Alba ya te había enamorado de una forma tan sutil y directa, llega Pol Granch seduciendo en francés y ya entonces si que no podemos dejar de sonreír en toda la canción y la verdad es que tampoco queremos que acabe.

Ares está hecha para saborear en pequeñas dosis, para escuchar con cascos o sin ellos y percibir todos los detalles. La mejor parte de la canción que  ya es un regalo, cuando Pol termina su susurro mientras oímos la voz de Alba en una simbiosis perfecta de ambos que nos hablan a través de  su música transformada en palabras de cristal escondidas entre acordes desnudos.

Quimera es una delicia musical en la que aparecen frases de Desayuno con Diamantes, la película preferida de Alba que se unen en el sonido de un vinilo que empieza a girar en este Ares final que entre el último silencio aparece “hasta que cante el final”. Sin duda, la gran la joya de este disco Quimera.

Alba Reche

Termino de escuchar el disco pero en el recuerdo siguen los sonidos del talento y unas letras que no dejan de resonar en mi cabeza. “Las cuerdas que me ahorcan, la historia se repite como un grito. Todo sabe a sal”. Los ojicos llorosos de nuevo. Es lo que pasa cuando alguien te llega al alma de esa forma tan letal.

Alba Reche, tu eres música de principio a fin. Gracias por este disco, por ser tú, por atreverte y luchar con tu quimera.

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